Expulsado nuevamente de Sociales: me echaron a los empujones por mostrar el comunismo en la UBA
Volví a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires para seguir documentando la influencia de la militancia comunista y socialista en la universidad pública. Terminé afuera, entre gritos, insultos y empujones.
Volví a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires para continuar documentando la influencia de la política comunista y socialista dentro de la universidad pública argentina. Durante la recorrida mostramos carteles e imágenes de Marx, Lenin y Trotsky, además de las mesas y los espacios de las distintas agrupaciones políticas que funcionan adentro del edificio. Lo que empezó como un recorrido periodístico terminó, otra vez, en un enfrentamiento con estudiantes que intentaron impedir que siguiéramos grabando.
Los insultos y las acusaciones
A medida que avanzaba la cobertura empezaron los gritos: “facho”, “no sos argentino” y hasta la acusación de que yo avalaba la última dictadura militar. Quiero dejarlo claro porque no es un detalle: eso es falso. Soy periodista independiente y libertario, y rechazo las dictaduras y los regímenes autoritarios, sea cual sea su signo político. Lo que fui a hacer ahí fue documentar y mostrar lo que pasa adentro de una universidad pública, incluso cuando eso incomoda a determinados sectores.
El enfrentamiento volvió a involucrar a Julia, una estudiante que ya había participado en una expulsión anterior en la misma facultad. Mientras discutíamos sobre la presencia de la militancia política dentro de Sociales, Julia y otros estudiantes volvieron a intentar frenar la cobertura. Al final, un grupo —entre ellos un joven que en el video se ve con una actitud claramente agresiva— terminó obligándome a salir del edificio entre empujones y gritos.
¿Por qué molesta tanto que un periodista muestre lo que hay dentro de una universidad pública?
Lo que queda después de la segunda expulsión
La pregunta es simple. Mostrar carteles de Marx, Lenin o Trotsky, documentar las agrupaciones políticas que operan adentro y preguntar por la influencia ideológica de la facultad no debería ser motivo para echar a nadie. Es una institución financiada por todos los argentinos, incluidos millones que nunca la van a pisar.
La universidad pública debería ser un espacio abierto también para quienes piensan distinto. Y mientras sigan intentando impedir que lo mostremos, voy a seguir entrando, preguntando y documentando.
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